📓 Referencia completa: Zaniewicz-Bajkowska, A., Rosa, R., Franczuk, J., Molska, M., Kowalska, M. (2021). A combined method of postharvest handling of sweet cherry fruits improves fruit storability. Acta Scientiarum Polonorum Hortorum Cultus, 20(4), 29–41. DOI: 10.24326/asphc.2021.4.3.
🔗 Acceso abierto: el artículo está disponible en la web de la revista (Platforma Czasopism UP).
Diseño experimental y factores postcosecha
El UV-C en postcosecha de cereza puede mejorar la conservación del fruto cuando se combina con frío y atmósfera modificada. La cereza responde con rapidez a cualquier desajuste postcosecha, y este trabajo lo analizó con un enfoque muy aplicado. Los autores estudiaron frutos de ‘Summit’ recolectados en Polonia el 29 de junio de 2016 y compararon tres temperaturas de almacenamiento, 2–4 °C, 6–8 °C y 18–20 °C, junto con dos sistemas de manejo: bolsas Xtend® CH-49 o recipientes abiertos de polietileno. Sobre ambos sistemas aplicaron radiación UV-C a 256 nm durante 0, 120 o 600 segundos. En la nomenclatura del estudio, B corresponde a fruta embolsada, NB a fruta sin bolsa y UV120 o UV600 al tiempo de irradiación. Cada muestra contenía 50 frutos y un peso inicial medio de 585 g.
Conservación de la fracción comercializable
El efecto principal fue térmico, pero no de una forma trivial, sino por la magnitud de la diferencia. A los 14 días, la fracción comercializable media representó el 94,0% del peso inicial a 2–4 °C, el 91,3% a 6–8 °C y solo el 32,6% a 18–20 °C. En número de frutos, eso equivalió al 96%, 92% y 36% de cerezas aptas para consumo, respectivamente. La irradiación UV-C mejoró la conservación dentro de cada escenario, y los tratamientos más consistentes fueron los de 600 s, tanto en bolsa como sin ella. En el sistema sin bolsa y a 18–20 °C, el control no irradiado conservó solo el 23,7% del peso inicial apto, mientras que NB-UV600 alcanzó el 36,5%. En refrigeración, los mejores tratamientos mantuvieron aproximadamente entre el 96% y el 98% de frutos aptos tras 14 días.
Cuando el almacenamiento se prolongó hasta 28 días, la fruta mantenida a 18–20 °C ya no pudo seguir evaluándose porque se había deteriorado completamente. Bajo refrigeración, en cambio, aún se observó una fracción comercializable relevante. El mejor valor en peso fue NB-UV600 a 2–4 °C, con 436,4 g, equivalente al 74,6% del peso inicial. En número de frutos, el máximo fue 39 de 50, es decir, 78%, en NB-UV120 a 2–4 °C; a 6–8 °C, el mejor resultado fue 35 de 50, un 70%, en B-UV600. En conjunto, el artículo concluye que el uso de bolsas Xtend® fue especialmente razonable a 6–8 °C y a temperatura ambiente, mientras que a 2–4 °C el efecto del UV-C se hizo más visible al alargar el almacenamiento.
Respuesta de azúcares y compuestos fenólicos
La respuesta composicional fue más selectiva que la comercial. El ácido ascórbico no mostró cambios significativos, pero los azúcares reductores sí aumentaron en la fruta irradiada tras 14 días. A temperatura ambiente, el valor más alto correspondió a NB-UV600, con 11,94 g por 100 g, frente a 11,16 g por 100 g en B-UV0.
Los fenoles y flavonoides, compuestos asociados a la capacidad antioxidante, respondieron tanto a la temperatura como a la combinación de UV-C y envasado. Tras 28 días, el contenido medio de fenoles fue mayor a 6–8 °C que a 2–4 °C: 45,67 frente a 38,32 mg por 100 g. El máximo se registró en NB-UV120 a 6–8 °C, con 56,97 mg por 100 g, alrededor de un 10% por encima del valor en cosecha. En flavonoides, el promedio más alto fue NB-UV600, con 16,30 mg por 100 g. Aun así, estos resultados deben leerse como una respuesta experimental del tejido y no como una recomendación comercial para mantener cerezas durante largos periodos en sistema abierto. El valor del estudio está en mostrar que la irradiación UV-C, sobre todo a 600 s, puede reforzar la conservación postcosecha cuando se interpreta junto con la temperatura y el sistema de envasado.









