📓 Referencia completa: Maldonado, J. E., Acevedo, O., Melo, M., Menares, M., Núñez, C., Donoso, J. M., Meisel, L. A., Zukauskaitė, A., Bieleszová, K., & Kuhn, N. (2026). Anti-auxin treatment and co-expression networks reveal auxin involvement in the transition to ripening in sweet cherry fruits. Plant Physiology and Biochemistry, 237, 111535. https://doi.org/10.1016/j.plaphy.2026.111535.
🔗 Acceso abierto: Artículo completo
Licencia: CC BY-NC-ND 4.0.
La transición desde el crecimiento hacia la maduración comienza antes de que la cereza cambie claramente de color. En la fase II del desarrollo, cuando el aumento de tamaño se ralentiza y avanza la lignificación del endocarpo, ya se establecen señales moleculares relacionadas con el ablandamiento, la acumulación de azúcares y la síntesis de pigmentos. Un estudio realizado en Chile sitúa a la auxina entre los reguladores centrales de esta transición.
Una fase decisiva antes de la maduración visible
La cereza presenta una curva de crecimiento doble sigmoide, con una fase II intermedia de crecimiento lento. Este periodo es especialmente relevante porque en él comienzan a diferenciarse los programas de maduración de variedades tempranas, medias y tardías. El ácido abscísico —ABA— se considera el principal regulador de la maduración en frutos no climatéricos, mientras que en especies como la uva o la fresa la auxina suele retrasar el proceso.
En cereza, sin embargo, la situación parece distinta. Estudios previos habían mostrado que el ácido indolacético —IAA, la principal auxina natural— aumenta al inicio de la maduración y que aplicaciones de auxinas favorecen la coloración y elevan el contenido de ABA. Maldonado y colaboradores profundizaron en esta particularidad mediante una perturbación controlada de la homeostasis de auxina.
Una anti-auxina fluorescente aplicada en campo
El ensayo se realizó durante la campaña 2022-2023 en árboles de ‘Bing’ de la estación experimental INIA Los Tilos, en Buin. A los 38 días después de plena floración, cuando el 95 % de los frutos permanecía verde claro, se sumergieron ramas seleccionadas durante cinco minutos en una solución de 5 µM del compuesto 5d, un derivado fluorescente del IAA con actividad anti-auxina.
La señal fluorescente detectada una hora después en el endocarpo confirmó la entrada del compuesto en el fruto. Seis días después se analizaron hormonas y expresión génica mediante RNA-seq, mientras que el color, el índice IAD, la firmeza y los sólidos solubles se siguieron hasta la madurez.
Color adelantado, pero azúcares y firmeza retrasados
El resultado más claro fue una desincronización entre la coloración y otros componentes de la maduración. Los frutos tratados comenzaron a mostrar color a los 50 días después de plena floración, aproximadamente una semana antes que los controles. El índice IAD también mostró una evolución compatible con una coloración más avanzada.
Sin embargo, el aumento de sólidos solubles y la pérdida de firmeza se retrasaron. El tratamiento no afectó al crecimiento del fruto, por lo que el efecto reflejó un desacoplamiento entre procesos que normalmente avanzan de forma coordinada.
Una red entre auxina, ABA y giberelinas
La perturbación de la auxina evitó el aumento de ABA observado en los frutos control y alteró la expresión de genes relacionados con la respuesta a esta hormona. Al mismo tiempo, aumentó la expresión de genes de biosíntesis de giberelinas, conocidas por retrasar la maduración en cereza.
El análisis transcriptómico identificó cambios en rutas vinculadas con el transporte de auxina, la biosíntesis de flavonoles, el metabolismo del malato y del inositol, y la organización de la pared celular. Las redes de coexpresión destacaron dos genes relacionados con auxina, SAUR72 y PIN-LIKES 3-like, conectados con genes de respuesta a ABA, degradación de pectinas y ablandamiento.
Una perturbación que exige cautela
Los autores advierten que el compuesto 5d no debe interpretarse como un inhibidor simple. Estudios recientes indican que puede metabolizarse y liberar una molécula con actividad similar a la auxina, por lo que los resultados reflejan una perturbación dinámica de su homeostasis.
Con esta cautela, el trabajo respalda un papel promotor de la auxina en la maduración de la cereza y sugiere que esta especie se aproxima más al modelo hormonal de otros Prunus, como el melocotón, que al de la uva o la fresa. La maduración aparece así como el resultado de una interacción específica entre auxina, ABA y giberelinas, capaz de separar temporalmente el color de la firmeza y del contenido en azúcares.









