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Un recubrimiento de quitosano y cinamato potásico limita las enfermedades postcosecha de la cereza

📓 Referencia completa: Liu, Y., Zhou, Z., Chen, G., Jatt, A.-N., Zhang, C. & Gong, H. (2026). Chitosan-potassium cinnamate edible coating reduces postharvest disease in sweet cherry by inhibiting pathogens and enhancing microbial diversity. International Journal of Biological Macromolecules, 374, 153349. https://doi.org/10.1016/j.ijbiomac.2026.153349

🔗 Acceso abierto: El artículo no se ha publicado en acceso abierto. La versión editorial indica © 2026 Elsevier B.V. y “todos los derechos reservados” (ScienceDirect)

Las enfermedades postcosecha de la cereza no dependen únicamente de la presencia de un patógeno. También están relacionadas con el equilibrio de la comunidad microbiana que ocupa la superficie del fruto. Un estudio realizado en China muestra que un recubrimiento de quitosano y cinamato potásico puede reducir el deterioro y, al mismo tiempo, modificar esa comunidad fúngica hacia una composición menos dominada por Alternaria.

Una combinación con funciones complementarias

El quitosano es un polisacárido biodegradable con capacidad para formar películas semipermeables sobre el fruto. Estas películas reducen el intercambio gaseoso y la pérdida de agua, pero su actividad antifúngica puede resultar insuficiente durante almacenamientos prolongados. El cinamato potásico, sal soluble del ácido cinámico, presenta una acción antimicrobiana más intensa, aunque su aplicación directa tiene una limitación: se distribuye mal sobre la cutícula lisa y cerosa de la cereza.

Los investigadores combinaron ambos compuestos con una finalidad precisa. El quitosano actuaría como matriz de soporte, favoreciendo la adherencia y distribución del cinamato potásico, mientras este aportaría la mayor parte de la actividad frente a los hongos.

Cerezas ‘Tieton’ conservadas durante 28 días

El ensayo se realizó con cerezas ‘Tieton’ recolectadas en Yantai, provincia china de Shandong. Los frutos se dividieron en cuatro tratamientos: agua como control, cinamato potásico al 0,5 %, quitosano al 1 % y una formulación compuesta con ambos ingredientes. Tras una inmersión de 15 minutos y dos horas de secado, las cerezas se conservaron durante 28 días a 4 °C y una humedad relativa del 90 %.

La microscopía electrónica confirmó que el cinamato potásico aplicado solo formaba depósitos cristalinos grandes e irregulares. En cambio, la matriz de quitosano produjo una superficie más continua y permitió distribuir los cristales de forma mucho más uniforme.

Esta mejora física no aumentó la actividad antifúngica intrínseca del cinamato potásico en los ensayos de laboratorio: su inhibición de Alternaria alternata fue del 87,05 %, frente al 88,41 % de la película combinada. La ventaja del recubrimiento apareció principalmente sobre el fruto, donde la adherencia resulta determinante.

Menor deterioro y mejor conservación de la calidad

Las primeras cerezas deterioradas aparecieron en el control a los 14 días. Al finalizar el almacenamiento, la incidencia fue cercana al 19 % en los frutos sin recubrimiento, mientras que el tratamiento combinado la redujo aproximadamente al 2 %. Los tratamientos con cada componente por separado también limitaron el deterioro, aunque fueron menos eficaces que la combinación.

El quitosano, solo o acompañado de cinamato potásico, también ralentizó la pérdida de sólidos solubles, acidez y firmeza. Además, redujo la pérdida de peso y la tasa respiratoria desde la segunda mitad del almacenamiento. Por tanto, la formulación no mostró efectos perjudiciales sobre los parámetros fisicoquímicos evaluados y contribuyó a conservarlos.

De una comunidad dominada por Alternaria a otra más diversa

El aspecto más novedoso del trabajo fue el análisis de los hongos presentes en la superficie al día 28. En el control, Alternaria representó el 87,76 % de la comunidad. Con el recubrimiento combinado, su abundancia relativa descendió hasta el 11,51 %, mientras que Aureobasidium aumentó desde el 3,83 % hasta el 58,39 %.

Aureobasidium es un hongo levaduriforme que generalmente no se considera patógeno del fruto y algunas cepas se utilizan como agentes de control biológico. El tratamiento combinado también elevó varios índices de diversidad fúngica. La incidencia de deterioro se correlacionó positivamente con Alternaria y negativamente con la diversidad y con Aureobasidium, aunque estas relaciones no demuestran por sí mismas una causalidad.

El estudio presenta limitaciones importantes: solo se analizaron tres réplicas por tratamiento, la comunidad microbiana se estudió únicamente al final del almacenamiento y la secuenciación proporcionó abundancias relativas, no cantidades absolutas. Aun así, los resultados muestran que un recubrimiento postcosecha puede actuar no solo inhibiendo patógenos, sino también favoreciendo una comunidad superficial más diversa y menos dominada por ellos.

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