📓 Referencia completa: Wichrowska, D., Wolan, A., & Malefyt, T. (2026). Antioxidant potential and storage stability of sweet cherries (Prunus avium L.) depending on the use of 1-methylcyclopropene in the innovative form of a sticker. Scientific Reports. En la versión consultada figura como Article in Press / unedited manuscript, por lo que todavía no aparecen volumen, páginas ni numeración final de artículo. DOI: 10.1038/s41598-026-42369-3.
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Contexto y objetivo del estudio
En cereza, cada día de almacenamiento cuenta. No solo porque el fruto pierde agua y firmeza con rapidez, sino porque pequeños cambios visuales —como el pardeamiento del pedúnculo— pueden devaluar mucho un producto que se vende precisamente como fruta “premium”. En este trabajo, Dorota Wichrowska, Andrzej Wolan y Tim Malefyt evaluaron una formulación poco habitual de 1-metilciclopropeno (1-MCP): un adhesivo que libera gradualmente este inhibidor de etileno, pensado para actuar dentro del envase sin necesidad de una cámara cerrada de tratamiento. El objetivo fue comprobar si esa estrategia podía alargar la vida útil de dos cultivares de cereza dulce, ‘Kordia’ y ‘Regina’, manteniendo no solo la calidad comercial sino también parte de su valor antioxidante.
Diseño experimental y condiciones de almacenamiento
El ensayo se realizó con fruta cosechada en madurez comercial, clasificada como homogénea y sin defectos visuales. Se trabajó con aproximadamente 24 kg de cerezas, distribuidos en cuatro tratamientos: control y tres tamaños de adhesivo Vidre+ equivalentes teóricamente a 1, 2 y 4 ppm de 1-MCP por litro de envase. Las cerezas se colocaron en clamshells de 1 L, permanecieron 24 horas dentro de una bolsa plástica y después se almacenaron durante 21 días a 2–3 °C y 90–95 % de humedad relativa. Un matiz metodológico importante es que los autores sí definieron esas dosis como concentraciones teóricas máximas, pero no midieron la concentración real de 1-MCP dentro de los envases.
Efectos del 1-MCP sobre la calidad física del fruto
Los resultados físicos fueron claros. La pérdida de peso fue menor en los lotes tratados con 1-MCP, y tras 21 días los valores más bajos correspondieron a 2 y 4 ppm, con 5,94 y 5,87 %, frente al 7,98 % del control. Además, el artículo señala que la pérdida de peso global fue un 31,6 % inferior en la fruta tratada respecto a la no tratada. En paralelo, la firmeza se conservó mejor con 1-MCP, especialmente con 4 ppm, mientras que ‘Regina’ mostró mejor comportamiento que ‘Kordia’ en esta variable. El índice visual también favoreció a los tratamientos con adhesivo, con el mejor resultado en 4 cm²/L, y nuevamente ‘Regina’ quedó por encima de ‘Kordia’.
Ese patrón se repitió en un rasgo comercial decisivo: el estado del pedúnculo. Los autores recuerdan que, aunque no se consume, su color influye mucho en la percepción de frescura. Aquí, los mejores resultados de pardeamiento del pedúnculo se obtuvieron con 2 y 4 ppm, y tras 21 días ‘Regina’ conservó pedúnculos más verdes que ‘Kordia’. No es un detalle menor: en cereza fresca, un pedúnculo visualmente sano suele funcionar como señal rápida de calidad para el comprador.
Evolución de los compuestos antioxidantes y de los azúcares
En el plano composicional, el estudio muestra un efecto estabilizador, aunque no idéntico para todos los compuestos. La vitamina C disminuyó con el tiempo en todos los tratamientos, pero a los 21 días los valores más altos se observaron con 4 ppm y 1 ppm. Los polifenoles totales descendieron durante el almacenamiento, pero el 1-MCP ayudó a estabilizar mejor su nivel frente al control. En antocianos, la dinámica fue más matizada: aumentaron durante los primeros 9 días y después descendieron; al día 21, el control y 2 ppm presentaron valores superiores a 1 ppm. Por tanto, el adhesivo no actuó simplemente “aumentando antioxidantes”, sino modulando su evolución durante la conservación.
Algo parecido ocurrió con los sólidos solubles totales, los azúcares reductores y los azúcares totales. ‘Regina’ fue, en general, el cultivar más dulce, pero el incremento de estos parámetros durante el almacenamiento fue mayor en el control y, entre los tratamientos, en 1 ppm. En otras palabras, el 1-MCP —sobre todo a dosis más altas— retrasó parte de los cambios asociados a la maduración y al envejecimiento poscosecha. En la capacidad antioxidante medida por el método de poder reductor férrico antioxidante (FRAP), el tratamiento de 4 ppm fue el que mejor conservó este parámetro a lo largo del almacenamiento.
Alcance poscosecha e interés aplicado del tratamiento
La aportación más interesante del estudio no es solo que el 1-MCP funcione en cereza, sino que pueda aplicarse en formato adhesivo directamente en el envase. Eso lo acerca a escenarios logísticos reales, donde la rapidez y la simplicidad operativa importan tanto como la eficacia biológica. Dentro de los límites del trabajo, el mensaje es consistente: este sistema redujo la pérdida de peso, retrasó el ablandamiento, conservó mejor el pedúnculo y ayudó a sostener parte de la calidad antioxidante durante 21 días de frío. Para la cereza fresca, donde apariencia y vida comercial van de la mano, esa combinación es especialmente relevante.









