📓 Referencia completa: Ai, J.Y.; Cai, F.; Chen, Y.; He, M.L.; Luo, C.; Zhang, Q.J. (2026). Characteristics of photosynthetic function in different leaf ages of ‘Tieton’ sweet cherry in a greenhouse. Photosynthetica, 64(1), 36–42. DOI: 10.32615/ps.2026.003.
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Cuándo alcanza su máximo la hoja
En cerezo, no todas las hojas trabajan igual durante su vida útil. Una hoja recién emergida todavía está construyendo su maquinaria fotosintética; una hoja envejecida, en cambio, empieza a perder capacidad de intercambio gaseoso y de aprovechamiento de la luz. Entre ambos extremos, este trabajo identifica con bastante claridad la fase en la que la hoja de ‘Tieton’ alcanza su mejor rendimiento en condiciones de invernadero.
El estudio se realizó con árboles de ocho años de la variedad ‘Tieton’, injertados sobre Prunus serrulata, en un invernadero del Liaoning Institute of Pomology (China). Los autores siguieron la evolución de las hojas desde su emergencia hasta 220 días después de la emergencia, es decir, desde la fase juvenil hasta la senescencia. A partir de ese seguimiento, distinguieron tres etapas: una fase joven entre 0 y 20 días, una fase funcional entre 20 y 100 días, y una fase de envejecimiento entre 100 y 220 días. Además, situaron el punto de máxima funcionalidad en torno a los 80 días.
Cambios durante el desarrollo
Ese patrón no se basó en una sola medida, sino en la convergencia de varios rasgos morfológicos, fisiológicos y anatómicos. En la fase funcional, la hoja alcanzó su mayor desarrollo y su mejor comportamiento fotosintético. A los 80 días, la tasa fotosintética neta fue de 13,9 μmol m⁻² s⁻¹, la conductancia estomática de 0,04 mmol(H₂O) m⁻² s⁻¹, la concentración intercelular de dióxido de carbono de 121,31 μmol(CO₂) mol⁻¹ y la transpiración de 1,03 mmol(H₂O) m⁻² s⁻¹. Frente a la fase joven, esos valores fueron 1,92, 2,00, 1,41 y 2,24 veces superiores, respectivamente. A los 220 días, en cambio, la tasa fotosintética neta descendió hasta 3,72 μmol m⁻² s⁻¹.
La morfología acompañó esa transición. Durante la etapa funcional, la hoja alcanzó sus valores máximos de longitud, anchura, área y dimensiones del pecíolo. Los autores destacan especialmente el aumento del área foliar, porque amplía la superficie efectiva de captura de luz y se asocia estrechamente con la capacidad fotosintética. En otras palabras, la hoja no solo era más grande: era también más eficiente.
El papel del parénquima y los estomas
Lo más interesante del trabajo quizá esté en la anatomía. La estructura que más claramente se asoció al aumento del rendimiento fue el parénquima en empalizada, el tejido formado por células alargadas y ricas en cloroplastos situado bajo la epidermis superior. En la fase funcional, su engrosamiento fue especialmente intenso, y a los 80 días alcanzó 109,49 μm. En ese mismo momento, el grosor total de la hoja llegó a 224,36 μm. Cuando la hoja envejeció, tanto el parénquima en empalizada como el esponjoso disminuyeron, y a los 220 días ya se observó una pérdida clara de integridad tisular.
A esa reorganización anatómica se sumó la dinámica estomática. Los estomas, concentrados en la epidermis inferior, aumentaron de tamaño y densidad hasta la fase funcional. A los 80 días se registraron 19,80 μm de longitud estomática, 8,3 μm de anchura, un área estomática de 129,01 μm² y una densidad de 314,96 mm². Después, todos esos indicadores descendieron durante la fase de envejecimiento, en paralelo a la caída fotosintética. El mensaje es claro: la hoja funciona mejor cuando coinciden un área foliar alta, un parénquima en empalizada bien desarrollado y una apertura estomática suficiente para sostener el intercambio gaseoso.
Implicaciones agronómicas
En cultivo protegido, donde la cosecha puede adelantarse 90–100 días y la vida foliar prolongarse también 90–100 días respecto al campo abierto, mantener hojas activas durante la fase funcional tiene una importancia agronómica evidente. Este trabajo no propone una técnica concreta de manejo, pero sí aporta una base fisiológica útil: en ‘Tieton’ bajo invernadero, la franja de 20 a 100 días después de la emergencia concentra la mayor capacidad fotosintética, y el entorno de los 80 días representa el punto óptimo. Entender esa ventana ayuda a interpretar mejor la productividad del árbol y a pensar con más precisión el manejo del follaje, la nutrición y la prevención de la caída prematura de hojas.









