📓 Referencia completa: Szilágyi, S., Desiderio, F., Marton, B., Mohay, P., Navarro, A. T., y Békefi, Z. (2026). The Bigger, the Better: Genetic and Phenotypic Analysis of Fruit Size in Sweet (Prunus avium L.) and Sour Cherry (Prunus cerasus L.) Germplasm. Plants, 15, 856. DOI: 10.3390/plants15060856.
🔗 Acceso abierto: https://doi.org/10.3390/plants15060856. El artículo es open access y está distribuido bajo licencia CC BY.
Un locus clave
En mejora genética, pocas preguntas son tan directas como esta: ¿se puede anticipar si una futura variedad dará frutos grandes antes de esperar años a que el árbol produzca? Este trabajo responde desde un ángulo muy concreto: el uso de marcadores moleculares asociados al tamaño del fruto en una colección húngara de cereza (Prunus avium L.) y guinda (Prunus cerasus L.).
Los autores se centraron en dos marcadores SSR, CPSCT038 y BPPCT034, situados en torno al locus FW_G2a del grupo de ligamiento 2, una región que estudios previos habían señalado como especialmente relevante para tamaño y peso del fruto. En esa misma zona se encuentra PavCNR12, un gen candidato relacionado con el control del tamaño en cereza. El objetivo no era solo confirmar asociaciones ya descritas, sino comprobar si también resultaban útiles en un banco de germoplasma amplio y diverso conservado en Érd, Hungría.
Base experimental en campo y laboratorio
La base experimental fue sólida. En cereza se analizaron 40 accesiones entre 2016 y 2021, mientras que en guinda se estudiaron 31 accesiones entre 2021 y 2023. Para cada acceso se midieron veinte frutos sanos por año, registrando diámetro, longitud, grosor y peso. Después, las plantas se genotiparon con los dos SSR seleccionados y se cruzó la información molecular con los datos fenotípicos mediante ANOVA, correlaciones de Pearson y análisis de componentes principales.
El primer resultado importante fue la amplitud de variación observada. En cereza, el peso medio del fruto osciló entre 2.55 g y 12.18 g, mientras que en guinda se movió entre 2.31 g y 6.93 g. Esa dispersión ya justificaba el interés del material estudiado: no se trataba de una colección uniforme, sino de un conjunto con variabilidad suficiente para detectar asociaciones útiles en selección.
Combinaciones asociadas al fruto grande
En cereza, el patrón fue bastante claro. Los genotipos con los alelos CPSCT038190 y BPPCT034255 en homocigosis formaron el grupo más numeroso entre los materiales de fruto grande y alcanzaron un peso medio de 8.89 g. En el extremo contrario, los materiales con CPSCT038192 y BPPCT034223, también en homocigosis, se asociaron con los frutos más pequeños. Además, las correlaciones reforzaron esa lectura: CPSCT038190 y BPPCT034255 mostraron asociaciones positivas con tamaño y peso, mientras que CPSCT038192 y BPPCT034223 se relacionaron negativamente con esos caracteres.
El trabajo también mostró un efecto dosis alélica, es decir, que no solo importa qué alelo está presente, sino cuántas copias hay. En términos prácticos, esto refuerza el valor predictivo de los marcadores en cereza, donde la señal genética aparece más ordenada y más transferible a programas de mejora. El análisis multivariante confirmó además cuatro grupos diferenciados, con clases de peso que iban aproximadamente de 4 g a 8.9 g, y situó el haplotipo 190–255 como referencia de fruto grande dentro del material evaluado.

Diferencias de tamaño y peso del fruto entre dos haplotipos principales de cereza dulce: 190–255 y 192–223. Fuente: Szilágyi et al. (2026), Plants.
En guinda la señal existe, pero es más compleja
En guinda el panorama fue menos simple, algo lógico en una especie alotetraploide, es decir, con cuatro copias cromosómicas. Los autores detectaron 21 combinaciones alélicas únicas, lo que complica la identificación de haplotipos tan definidos como en cereza. Aun así, sí aparecieron señales útiles: BPPCT034204 se asoció positivamente con tamaño y peso, mientras que BPPCT034208 mostró una relación negativa marcada con esos rasgos. También CPSCT038185 y CPSCT038204 tendieron a asociarse con frutos mayores, mientras que CPSCT038190 se vinculó a frutos más pequeños. El PCA separó aquí dos grupos principales, con una frontera bastante nítida alrededor de 5 g de peso.
Lo que aporta realmente a la mejora genética
La aportación del estudio no está solo en describir asociaciones, sino en su aplicación. Los autores plantean estos marcadores como herramientas para selección asistida por marcadores, es decir, para filtrar híbridos en fase temprana y reducir años de evaluación de campo, costes y trabajo de crianza. En cereza, la utilidad parece ya bastante concreta; en guinda, el potencial existe, aunque todavía requiere poblaciones más amplias y genealogías mejor conocidas para afinar la interpretación. Visto en conjunto, el trabajo refuerza una idea muy actual: en cereza, el tamaño del fruto ya no depende solo de mirar el árbol y esperar la cosecha, sino también de leer con precisión las señales del genoma.
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