📓 Referencia completa: Suran, P.; Danková, V.; Bílková, A.; Plecitá, L. (2026). Influence of Genotype, Maturity Stage and Year on Surface Pitting Susceptibility and Related Physiological Traits in Sweet Cherry (Prunus avium L.). Plants, 15(1), 63.
🔗 Acceso abierto: https://doi.org/10.3390/plants15010063 Artículo Open Access bajo Creative Commons Attribution (CC BY 4.0) (MDPI).
¿Alguna vez has comprado una caja de cerezas con piel brillante y, al día siguiente, aparecen pequeñas punteaduras sin que el fruto esté podrido? Ese defecto se conoce como surface pitting (picado superficial): depresiones localizadas que se hacen visibles tras injuria mecánica y almacenamiento, y que reducen de forma directa la aceptabilidad comercial. En este trabajo, Suran y colaboradores plantean una pregunta muy práctica para el sector: cuánto depende el pitting del genotipo, y qué rasgos fisiológicos se asocian a una mayor o menor susceptibilidad.
Un ensayo poscosecha para separar genotipo, madurez y año sin confundirlos
Para responder, los autores evaluaron 35 genotipos durante dos campañas (2020 y 2021): 32 accesiones del programa de mejora de Holovousy y tres cultivares comerciales usados como referencias, con ‘Van’ como resistente y ‘Regina’ y ‘Sweetheart’ como susceptibles. El daño se indujo de forma estandarizada mediante un test manual de con una sonda de 5 mm hasta 0,5 N, y después los frutos se almacenaron 21 días a 1,5 °C en MAP, con una atmósfera interna reportada de 0,5–1% O₂ y 10–40% CO₂

La susceptibilidad se expresó como Índice de Daño (DI), derivado de una escala visual de cuatro categorías (de “sin daño” a “daño severo” según la profundidad de las depresiones). El DI se calcula como una media ponderada de los frutos en cada categoría: cuanto más bajo el DI, mayor resistencia.
El resultado principal: diferencias grandes entre genotipos y una accesión destacada
El mensaje central es inequívoco: el genotipo es el factor dominante. El DI abarcó un rango amplio, de 1,18 a 2,87, evidenciando diferencias grandes en resistencia. La accesión ‘10072’ fue la más resistente (DI 1,18 ± 0,20), incluso por debajo de la referencia ‘Van’ (1,99 ± 0,22). En el extremo opuesto, ‘16806’ fue la más susceptible (2,87 ± 0,49), y ‘Regina’ se situó también en valores altos (2,58 ± 0,48). Además, ‘10072’ mostró estabilidad interanual (sin diferencias significativas entre campañas), un matiz relevante cuando se piensa en selección varietal con consistencia año a año.
Materia seca, vitamina C y una señal inesperada en capacidad antioxidante
Cuando se conectan los DI con la composición del fruto, emerge un candidato claro a marcador práctico: la materia seca total (TDM). Globalmente, TDM se asoció con menor susceptibilidad mediante una correlación inversa moderada (r = −0,445; p < 0,001). En términos aplicados, esto sugiere que un mayor “contenido sólido” del tejido puede acompañar una mayor tolerancia al hundimiento superficial, abriendo la puerta a usar TDM como medida sencilla de apoyo en cribado.

El ácido ascórbico (vitamina C) también correlacionó negativamente con DI, pero de forma mucho más débil (r = −0,148; p < 0,01). Aun así, el contraste entre extremos es ilustrativo: ‘10072’ presentó 41% más ácido ascórbico que ‘16806’. En cambio, la capacidad antioxidante total (TEAC) mostró el resultado más contraintuitivo: correlacionó positivamente con DI (r = 0,309; p < 0,001). El artículo subraya un matiz metodológico clave para leer este resultado con prudencia: los ensayos capturan sobre todo la fracción antioxidante fácilmente extraíble, lo que no equivale necesariamente a mayor fortaleza estructural del tejido.
Madurez: la química cambia, pero el pitting medio apenas se mueve
La comparación entre dos estadios (tres días antes de madurez comercial vs madurez comercial) confirma que la madurez cambia la química (por ejemplo, antocianinas 3,88 → 9,48 mg/100 g, TDM 12,23 → 13,73%, ácido ascórbico 6,04 → 6,86 mg/100 g), pero el DI medio se mantuvo prácticamente igual (2,17 ± 0,56 vs 2,19 ± 0,53). El cierre lógico conecta con el inicio: si el objetivo es reducir el pitting que “arruina” lotes en la cadena, la palanca principal está en elegir y desarrollar genotipos intrínsecamente más resistentes, y en apoyarse en métricas como materia seca para acelerar decisiones de selección con orientación poscosecha.









