📓 Referencia completa: Hirzel, J., & Díaz, J. (2026). Effect of rootstock and cultivar on fruit quality attributes and nutrient concentration in cherry leaves. Chilean Journal of Agricultural Research, 86(3), 458–471. DOI: 10.4067/S0718-58392026000300458.
🔗 Acceso abierto: https://doi.org/10.4067/S0718-58392026000300458
La cereza chilena se ha consolidado como un cultivo de alto valor, con mercados crecientes en China, Estados Unidos y Europa. En ese contexto, la calidad del fruto no depende solo de la variedad o del manejo visible de la copa. Bajo el suelo, el patrón también puede modificar cómo el árbol absorbe y distribuye nutrientes, con consecuencias directas sobre el diagnóstico foliar y la fertilización.
Patrones y variedades bajo condiciones comerciales
El estudio se realizó durante la campaña 2024–2025 en huertos comerciales del centro-sur de Chile, sobre suelos Inceptisoles y con árboles de 7 a 11 años. Los autores evaluaron tres variedades de cereza con distinto calendario de cosecha: ‘Sweet Aryana’ y ‘Santina’, de cosecha temprana, y ‘Regina’, de cosecha tardía. Estas variedades se estudiaron sobre tres patrones: guindo (Prunus cerasus), ‘Gisela 6’ y ‘Maxma 14’.
La comparación se diseñó con un enfoque muy aplicado. Los frutos se recolectaron en madurez comercial, definida por color rojo caoba, y se midieron firmeza, tamaño y peso. Paralelamente, las hojas se tomaron de la zona media de brotes anuales en enero de 2025 para determinar su concentración mineral. Esta combinación permite relacionar dos planos de decisión muy habituales en campo: la calidad comercial del fruto y la interpretación del análisis foliar.
La calidad del fruto fue poco sensible al patrón
Los resultados muestran que el patrón tuvo un efecto limitado sobre firmeza, tamaño y peso. En ‘Sweet Aryana’ y ‘Santina’, los atributos de calidad del fruto no cambiaron significativamente entre patrones. En ‘Regina’, sin embargo, apareció una diferencia clara: el peso del fruto fue un 13,8% mayor sobre ‘Maxma 14’ que sobre ‘Gisela 6’.
Cuando las variedades se compararon dentro de un mismo patrón, el comportamiento fue similar. Sobre ‘Gisela 6’, ‘Sweet Aryana’, ‘Santina’ y ‘Regina’ no presentaron diferencias significativas en los atributos evaluados. En cambio, sobre ‘Maxma 14’, ‘Regina’ alcanzó un peso de fruto un 14,8% superior al de ‘Santina’. Los autores relacionan esta diferencia, al menos parcialmente, con la menor carga frutal de ‘Regina’, que presentó 714 frutos por planta frente a los 786 frutos por planta de ‘Santina’, en un contexto de densidad de plantación equivalente.
Este resultado es relevante porque evita una lectura simplista del patrón como herramienta universal para mejorar calibre o firmeza. En estas condiciones, el efecto sobre calidad fue puntual y dependió de la combinación patrón-variedad.
La nutrición foliar sí cambió con claridad
La respuesta nutricional fue más marcada que la respuesta de calidad. En ‘Sweet Aryana’, el uso de ‘Gisela 6’ elevó las concentraciones foliares de nitrógeno, fósforo, azufre y cobre respecto al guindo, con valores de 2,7% de N, 0,27% de P, 0,13% de S y 9,5 mg kg⁻¹ de Cu.
En ‘Santina’, el patrón modificó varios nutrientes. El guindo mostró la mayor concentración de potasio, con 3,33% de K. En el caso del boro, la lectura debe ser más precisa: ‘Gisela 6’ presentó el valor significativamente más bajo, mientras que guindo y ‘Maxma 14’ formaron el grupo superior, con 70,0 y 74,4 mg kg⁻¹, respectivamente. ‘Gisela 6’ destacó por fósforo y cobre, con 0,31% de P y 10,5 mg kg⁻¹ de Cu. Para zinc, ‘Maxma 14’ presentó el valor más alto, con 19,1 mg kg⁻¹, y fue significativamente superior al guindo, mientras que ‘Gisela 6’ ocupó una posición intermedia.
En ‘Regina’, las diferencias se concentraron en cobre y manganeso. ‘Maxma 14’ alcanzó el mayor nivel de cobre, con 9,7 mg kg⁻¹, mientras que ‘Gisela 6’ presentó el mayor manganeso, con 41,4 mg kg⁻¹. Esto confirma que el patrón no actúa solo como soporte físico, sino como filtro fisiológico de absorción y transporte mineral.
Diagnóstico foliar por combinación patrón-variedad
El contraste entre variedades también fue importante. Sobre ‘Gisela 6’, se observaron diferencias en fósforo, potasio, magnesio, sodio, cobre, hierro y boro. ‘Santina’ presentó mayores concentraciones de fósforo, cobre y hierro que ‘Regina’, mientras que ‘Regina’ destacó por su mayor concentración de potasio. ‘Sweet Aryana’ mostró el valor más alto de boro.
Sobre ‘Maxma 14’, las diferencias fueron más reducidas y se limitaron principalmente al potasio y al hierro: ‘Regina’ presentó más K, mientras que ‘Santina’ mostró más Fe. Los autores también señalan que el potasio foliar fue superior al estándar habitual del cultivo, asociado a una fertilización de 180 kg K₂O ha⁻¹, dosis que supera en más del 100% la extracción estimada para los rendimientos obtenidos.
La principal implicación práctica es clara: los análisis foliares no deberían interpretarse únicamente con valores generales para cerezo. La combinación entre variedad y patrón puede desplazar la concentración de nutrientes y modificar la lectura agronómica del diagnóstico.
El estudio refuerza una idea clave para la fertilización moderna del cerezo: ajustar el manejo nutricional exige mirar no solo al suelo y al fruto, sino también a la arquitectura genética que conecta la raíz con la variedad.









