📓 Referencia completa: Bîlici, I., Balan, V., Șarban, V., Buza, C., & Talpalaru, D. (2025). The influence of pruning on vegetative growth, yield and quality of cherry fruits. Scientific Papers. Series B. Horticulture, LXIX(2), 70–75. DOI: no indicado en el artículo.
🔗 Acceso abierto: disponible como “Full article” en la web del journal. (horticulturejournal.usamv.ro)
En ‘Kordia’ injertada sobre ‘MaxMa 14’, un ensayo de campo en República de Moldavia comparó cuatro momentos de poda y cuantificó cambios en vigor, estructuras fructíferas y rendimiento a lo largo de varias campañas.
Cuatro momentos de poda en el mismo huerto
El trabajo se desarrolló en la explotación SRL “StarAgro Group”, en Ustia, con árboles plantados en otoño de 2012 a 5 × 3 m y conducidos con una copa “natural mejorada”. La poda de mantenimiento y fructificación se aplicó como: V1 en reposo (control), V2 durante la floración, V3 tras la cosecha (julio) y V4 a comienzos de otoño (primera década de septiembre). El diseño incluyó 4 repeticiones de 8 árboles, y el manejo incorporó riego por goteo monitorizado con sensores Watermark a 20, 40 y 60 cm de profundidad.

Arquitectura de copa: un marco vegetativo estable en plena etapa productiva
Para contextualizar el efecto del calendario de poda, los autores describen cómo evolucionó la copa entre 2018 (8 años) y 2021 (11 años). En ese intervalo, la altura pasó de 370 a 400 cm y la anchura basal de 230 a 240 cm; la cobertura del suelo por el arbolado se situó en 46,1–48,1%. El volumen de copa aumentó de 17,8 a 20,4 m³ por árbol, un dato relevante porque indica que la comparación entre variantes se hace sobre árboles ya productivos y con estructura consolidada.
Brotes y ramilletes de mayo
Con ese marco, el crecimiento anual sí dependió del momento de poda. En 2018, la longitud media de los brotes anuales fue 28,7 cm cuando se podó en floración (V2) frente a 42,7 cm cuando se podó tras cosecha (V3). En 2019 se repite el patrón (32,5 cm en V2 y 50,6 cm en V3), y en 2020–2021 V3 y V4 mantuvieron longitudes medias altas (≈44 cm), por encima de V1 (≈35–36 cm) y V2 (≈30–31 cm). Los resultados obtenidos indican que la poda poscosecha y la de comienzos de otoño se asociaron a un mayor vigor anual que la poda durante floración.
El estudio traduce después ese vigor en potencial de fructificación mediante los ramilletes de mayo. En ‘Kordia’, la mayor cantidad se observó en madera de 2 años, seguida de 3 años, con muy pocas en madera de 4 años. Sumando edades, V3 fue la variante con más rosetas (160,6), seguida de V2 (153,4), mientras que V1 y V4 quedaron en valores similares y más bajos (137,6 y 138,9). A la vez, al comparar ramas anuales de distinta longitud, el número total de yemas aumenta de 17,8 (20–40 cm) a 36,0 (20–100 cm), pero las yemas florales disminuyen de 7,7 a 3,4; el artículo remarca así una mayor densidad de yemas florales en ramas cortas.
Rendimiento 2018–2024. Septiembre lidera el promedio
La producción por árbol, domino la variabilidad entre campañas. En 2018 todas las variantes rindieron 16,43 kg/árbol, mientras en 2019 subieron a 27,87–32,13 kg/árbol (máximo en V4), en 2020 cayeron a 9,61–10,86 kg/árbol y en 2021 repuntaron a 27,47–32,03 kg/árbol (máximo de nuevo en V4). En 2022–2024, los rendimientos fueron más moderados (≈13,0–15,9 kg/árbol). Al promediar 2018–2024, el rango medio fue estrecho: 18,10 kg/árbol en V1 y 19,78 kg/árbol en V4, una diferencia de 1,68 kg/árbol.
En esta publicación no se reportan indicadores de calidad del fruto, por lo que la comparación se basa en vigor y rendimiento.









