📓 Referencia completa: Carreras, C.; Zamorano, A.; Gamboa, C.; Villalobos-González, L.; Pimentel, P.; Pizarro, L.; Cui, W.; Pinto, M.; Rubilar-Hernández, C.; Llanes, A.; Bertaccini, A.; Fiore, N. (2026). Contrasting Response of Santina and Bing Sweet Cherry Cultivars Under Combined Biotic and Abiotic Stress. Plants, 15, 450. https://doi.org/10.3390/plants15030450
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En el actual escenario de cambio climático, los frutales perennes se enfrentan con mayor frecuencia a estreses combinados, donde un déficit hídrico puede coincidir con procesos infecciosos o con sus efectos persistentes. En cerezo, el chancro bacteriano asociado a Pseudomonas syringae pv. syringae (Pss) se considera una enfermedad de alto impacto, con pérdidas que el propio artículo sitúa en el rango del 10–40% en situaciones severas. En este contexto, el estudio analiza cómo dos cultivares de referencia, ‘Bing’ (más susceptible) y ‘Santina’ (generalmente menos susceptible), reconfiguran su fisiología y, sobre todo, su expresión génica cuando confluyen señales bióticas y abióticas.
Divergencia Genética ante la Presión Combinada
La investigación, realizada sobre árboles injertados en el patrón Gisela 12, aplicó una inoculación controlada con Pss y, tras confirmar la infección, impuso un déficit hídrico moderado para evaluar la respuesta en un muestreo tardío (124 días post-inoculación). Es importante subrayar un matiz experimental clave: a 124 dpi, el RNA-seq no detectó transcritos de Pss, lo que los autores interpretan como baja actividad/población bacteriana en ese momento; aun así, ello no excluye que el hospedador mantenga una reprogramación defensiva desencadenada por la percepción temprana del patógeno.
Lo que los investigadores observaron fue una respuesta no aditiva: el estrés combinado generó un perfil transcriptómico propio que no se explica como una simple suma del déficit hídrico y la inoculación por separado.
Bajo estas condiciones duales, la variedad ‘Bing’ reaccionó con una reprogramación transcriptómica de gran amplitud, alterando la expresión de 4.261 genes (DEGs). Este patrón se asoció a una fuerte represión de procesos fotosintéticos y a la activación de múltiples rutas de defensa y señalización hormonal, reflejando un cambio profundo en prioridades funcionales bajo estrés combinado. Por el contrario, ‘Santina’ mostró una respuesta mucho más contenida, con 674 DEGs, y una represión fotosintética más limitada, lo que sugiere una estrategia diferencial para sostener funciones básicas mientras modula componentes de defensa y ajuste celular.
Vulnerabilidad Estructural y Regulación Hormonal
Al profundizar en mecanismos específicos, el estudio destaca un punto sensible en la respuesta de ‘Bing’. Bajo estrés combinado, esta variedad reprimió genes vinculados a la biosíntesis de ceras cuticulares y suberina. Dado que cutícula y suberina contribuyen a la barrera física del tejido y a la regulación de pérdidas de agua, esta regulación a la baja podría asociarse a una mayor vulnerabilidad del tejido en escenarios de campo, incluyendo un componente potencial de pérdida de agua no estomática, además de implicaciones defensivas estructurales.
Paralelamente, el trabajo identificó un regulador compartido por ambos cultivares bajo estrés dual: el gen GIGANTEA (GI), que se sobreexpresó en ‘Bing’ y ‘Santina’. El artículo lo plantea como un candidato integrador relevante, conectable con reloj circadiano, función estomática y redes hormonales (incluyendo el ácido abscísico, ABA, típico de respuesta a sequía, y la señalización ligada a defensa). Sin embargo, la regulación de componentes asociados a ABA fue cultivar-dependiente: en ‘Bing’ se observó, bajo estrés combinado, inducción de factores como WRKY40 (descrito como regulador negativo de la señalización ABA en Arabidopsis), mientras que un represor Sin3-like mostró regulación en sentido opuesto entre cultivares. En conjunto, estos patrones apuntan a estrategias distintas de ajuste fino de sensibilidad hormonal, aunque el propio artículo enfatiza que se requieren validaciones funcionales específicas en cerezo.
Implicaciones para el Futuro del Mejoramiento Genético
Estos resultados refuerzan una idea operativa: la resiliencia en campo no depende solo de “tener genes de defensa”, sino de cómo se coordinan las respuestas y de cuánto se comprometen procesos centrales como la fotosíntesis cuando los estreses se combinan. En el marco del estudio, ‘Santina’ mantiene una respuesta transcriptómica más acotada y una represión fotosintética menos acusada, mientras que ‘Bing’ muestra cambios mucho más extensos, incluyendo un descenso marcado en rutas fotosintéticas y una modulación destacada de barreras estructurales.
Para el sector cerecero, el trabajo sugiere que la gestión del riego en condiciones cálidas y secas tiene interés no solo por la hidratación, sino por su relación con la forma en que algunos genotipos reorganizan defensas y estructuras protectoras. Mirando hacia el futuro, los programas de mejoramiento podrían beneficiarse al priorizar genotipos con capacidad demostrable para integrar señales de estrés combinado sin penalizaciones desproporcionadas en funciones esenciales, apoyándose en candidatos reguladores como GI y en marcadores de respuesta estructural y fotosintética.









