Bienvenidos un día más a «El Mundo de las
Cerezas», el espacio donde exploramos las últimas tendencias y avances en
la horticultura de este fruto. Hoy, nos sumergimos en un tema siempre presente
en campañas lluviosas como la que ha acontecido en 2023: el uso de sistemas de
cubierta protectora. Y lo hacemos de la mano de un trabajo de revisión titulado
Environmental factors and physiological responses of sweet cherry production
under protective cover systems: A review, realizado por Yessica Salvadores
y Richard M. Bastías, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA
Quilamapu, y de la Universidad de Concepción, Facultad de Agronomía, ambos en
Chillán, Chile, respectivamente, donde nos ofrecen una comprensión integral de estos
sistemas sus pros y contras desde el punto de vista de los factores ambientales
cómo de la respuesta fisiológica del árbol y de los frutos a estos sistemas. Agradecemos
a los autores este trabajo y recomendamos su lectura completa, para un mayor
nivel de detalle, que pueden encontrar en la revista CHILEAN JOURNAL OF
AGRICULTURAL RESEARCH 83(4) de agosto de 2023.
Las cerezas son especialmente sensibles a las
condiciones climáticas adversas, como la lluvia excesiva y las fluctuaciones
extremas de temperatura. Estos factores no solo pueden afectar la calidad y el
rendimiento de la fruta, sino que también pueden incrementar la incidencia de
enfermedades. Aquí es donde entran en juego los sistemas de cubierta
protectora, una estrategia que ha demostrado ser efectiva para mitigar los
efectos del estrés abiótico producido por condiciones climáticas adversas.
El uso de cubiertas protectoras es una estrategia
efectiva para controlar el estrés abiótico en los cerezos, especialmente contra
la lluvia y otros riesgos climáticos. Sin embargo, estas cubiertas alteran las
condiciones ambientales como la luz, la temperatura, la humedad relativa y el
viento, lo cual afecta las respuestas fisiológicas del árbol en función de las
condiciones climáticas y las características de los materiales de las
cubiertas.
En la revisión realizada por Yessica Salvadores y
Richard M. Bastías nos dan respuesta a estos factores a tener en cuenta cuando
se quiere realizar un cultivo con cubiertas protectoras.
Luz y Temperatura: Un Equilibrio Delicado
Las cubiertas protectoras tienen un impacto
significativo en la cantidad y calidad de la luz que reciben los árboles. Al
aumentar la radiación fotosintéticamente activa difusa (PAR), estos sistemas
favorecen la actividad fotosintética, protegiendo a los árboles de la radiación
solar directa excesiva. Sin embargo, también pueden reducir la cantidad total
de luz disponible, lo que afecta negativamente la distribución de la luz en el
dosel y puede llevar a un desequilibrio entre el crecimiento vegetativo y reproductivo.
La temperatura es otro factor crucial. Mientras
que un aumento de temperatura bajo las cubiertas puede acelerar la división
celular y adelantar la fecha de cosecha, también puede afectar negativamente el
rendimiento si se produce durante la floración y el cuajado de frutos.
Humedad Relativa y Velocidad del Viento:
Factores Clave en la Floración y Fructificación
La humedad relativa (HR) y la velocidad del
viento son dos factores ambientales que se modifican significativamente bajo las
cubiertas protectoras. Un control adecuado de la HR es esencial durante la
floración para evitar que el polen se vuelva «pegajoso» o se seque.
Las cubiertas tienden a aumentar la HR, lo que puede tener un impacto en la
calidad y el rendimiento de la fruta, así como en la absorción y distribución
de calcio, crucial para el desarrollo de la fruta.
Por otro lado, la reducción de la velocidad del
viento bajo las cubiertas puede tener efectos positivos, como la disminución de
la evapotranspiración y un mejor aprovechamiento del carbono, aunque también
puede conducir a condiciones menos favorables para la polinización y la
dispersión de patógenos.
Respuestas Fisiológicas: Adaptación y
Manejo
Los cerezos bajo cubiertas protectoras muestran
una serie de respuestas fisiológicas adaptativas. Por ejemplo, la asimilación
de CO2, la transpiración y la conductancia estomática pueden verse
alteradas dependiendo del material de la cubierta y la intensidad de la PAR.
Además, las cubiertas pueden mejorar el estado hídrico de las plantas,
reduciendo el déficit de presión de vapor y las pérdidas por evaporación, lo
que resulta en un mejor potencial de turgencia de la fruta y, por ende, en un
aumento del tamaño de esta.
Calidad de la Fruta: Un Compromiso entre
Tamaño y Firmeza
El uso de cubiertas protectoras tiende a
incrementar el tamaño de la fruta, atribuido al efecto positivo sobre la
división celular (temperatura) y la expansión (estado hídrico), pero disminuyen
la firmeza de la fruta, aparentemente debido a la menor disponibilidad de
calcio en las frutas. Sin embargo, la firmeza de la fruta puede disminuir,
probablemente debido a la menor disponibilidad de calcio en las frutas bajo
condiciones de alta humedad relativa que reducen la tasa de transpiración de la
fruta. El aumento del tamaño de la fruta por las cubiertas también podría estar
relacionado con la reducción de la carga de fruta y regulado por las
condiciones de temperatura durante la floración y el cuajado de frutos.
Conclusión: Una Herramienta Versátil con
Necesidad de Manejo Específico
En resumen, los sistemas de cubierta protectora
ofrecen una herramienta versátil para mejorar la producción de cerezas, pero su
efecto sobre los parámetros de calidad de la fruta varía dependiendo del tipo
de cubierta, la ubicación y la gestión del sistema. Es crucial que los
productores ajusten sus prácticas agronómicas, como la poda, el manejo del
árbol, la regulación de la carga del cultivo, el riego y la nutrición, para
maximizar sus beneficios.
Nos despedimos no sin antes recordarles que, en
el mundo de las cerezas, la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación
son claves para un futuro de este cultivo y la obtención de cosechas exitosas y
sostenibles. ¡Hasta la próxima en «El Mundo de las Cerezas»!









